Me suelen llegar a consulta mujeres que tras la maternidad entran en  crisis personal. Mujeres que se encuentran solas y/o que incluso estando acompañadas, se sienten desoladas. A veces hay síntomas tales como ansiedad, agotamiento emocional y físico, confusión, tristeza, falta de sentido…

Después de la maternidad, muchas veces ocurre que se despiertan aspectos de la psique que antes permanecieron en la sombra. Asuntos inconclusos del pasado, de las propias infancias, de la juventud, la relación con los padres, vivencias dolorosas, etc.  Con la maternidad, se ponen al descubierto carencias y heridas emocionales que no fueron curadas: la mujer se enfrenta a su propia vulnerabilidad y a un torbellino de emociones que muchas veces es difícil gestionar.

Pedir ayuda profesional siempre en una gran oportunidad para abordar todos estos aspectos que emergen y que piden ser sanados. Por otra parte, el equilibrio y el bienestar que obtiene la mujer tras la terapia  beneficia directamente a los/as hijos/as y al desarrollo de los/as mismos/as.

A continuación, adjunto un artículo que escribí hace varios años para La Mente es Maravillosa sobre este tema.

 

La maternidad: un terremoto en el alma

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